Una receta muy familiar

5. September, 2011

News & Media

0

Tres generaciones saborean el éxito con creatividad, trabajo fuerte y mucha fe

María del Rosario Arreaza
ESPECIAL PARA EL SENTINEL

“Restaurante familiar” y “restaurante de familia” son dos conceptos totalmente diferentes. Sin embargo, para Roberto y Martha Reyes las dos van de la mano; se necesitan y se complementan como
los ingredientes de una buena receta. Yasí lo han plasmado por 18 años en “Havana”, el local que han sostenido y manejado junto con su hija Martha, su yerno Rafael y más recientemente su nieta Vanessa. Y, por supuesto, con los casi 25 empleados de diferentes edades con los que integran una familia extendida.

Como Nicolás “Niki” Rosado, un puertorriqueño de 75 años, quien luego de trabajar toda su vida en
restaurantes, decidió, en lugar de pensionarse, trabajar con los Reyes. Y ya completa 10 años como camarero en el lugar.

“Yo los conocía de mucho antes, ellos son lo más grande”, dice Rosado, quien afirma su pasión por el restaurante. “Y aquí hago todo lo que puedo” Como le ha apasionado siempre a Roberto. De hecho, el gusto por la buena comida, la culinaria aprendida a punta de leer, probar e inventar, y
definitivamente una buena sazón, fueron las razones por las que Roberto, también de 75 años, siempre quiso tener un restaurante.

Luego de trabajar en el ese sector, en Nueva York, poco después de salir de Cuba en 1960, y de abrir y atender a sus clientes en su “Coffee Shop” en Puerto Rico, se radicó con su esposa en
Miami por varios años. En el sur de Florida su siguiente destino culinario sería West Palm Beach.

Allí — siguiendo la sugerencia de su yerno Rafael— en la esquina suroccidental de Dixie Highway y Forest Hill abrieron “Havana” — con “V” corta, como se escribe en inglés— y desde el primer día se propusieron ser “the best Cuban food in town”.

“El nombre y el lema fueron inspiración de Martha”, asegura Roberto. Pero si bien la inspiración de su esposa está en la fachada del local, ella prefiere ser el apoyo invisible de su
marido y su familia.

“A mí no me gusta mucho estar presente. Si me piden un consejo yo lo doy”, asegura esta vivaz habanera de 74 años, quien junto con su nieta se conecta por Facebook con sus fieles comensales.

Como sugirió buena parte de la decoración interior y que desde el comienzo, incluso antes de colgar el letrero de la fachada, se bendijera el futuro del negocio familiar. “Lo más importante es que este restaurante se le dedicó a Dios, para que nos guiara… y nos sigue guiando”, dice la matriarca, quien desde el momento en que vio a Roberto vistiendo su uniforme de la Marina de
Guerra de Cuba, en los años 50, supo que sería su esposo.

Ella también es la que ha estado al frente de la labor caritativa de Havana hacia organizaciones como Young friends of the Kravis Center, la Sociedad Americana del Cáncer, la Asociación del Corazón y varias iglesias. Y esa generosidad acaso se refleje en la afluencia de comensales que
acuden a este local diseñado con el estilo caribeño-español de la vieja Habana o que pasan a cualquier por la “walk-up window”, una ventana por la que despachan desde cortaditos hasta platos del menú.

Las preparaciones del menú de Havana han recibido excelentes comentarios. “El clásico lechón asado
con cebolla merece ser una especialidad de la casa”, decía hace pocos meses una crítica de comida del Sun Sentinel. “Las deliciosas tajadas de cerdo son muy tiernas y con un toque de mojo, pero son aún mejores si se les exprime un poco de jugo de limón fresco”.

El crédito se lo debe llevar Roberto. Toda su familia responde al unísono que las recetas del menú son hechas “al pie de la letra” de las creaciones del patriarca. “Yo las saco de la mente, de
leer otras, de ver, combinar y probar”, afirma Roberto, quien asegura que no usan MSG (mono sodio glutamato) ni manteca de cerdo para cocinar.

“El sabor es más ligero en el estómago. Tengo clientes que van a Miami y cuando regresan me cuentan que sienten la diferencia de comer en otros restaurantes”. Si bien Roberto se mantiene alejado por cuestiones de salud, ha confiado la tradición del negocio familiar a su yerno, su hija y su nieta. Rafael y Martha (hija) llevan las riendas. Y Vanessa, quien en principio no quería heredar semejante responsabilidad, es ahora la encargada de llevar Havana a “otro nivel”.

“Cuando finalmente me integré me di cuenta que ellos [sus padres y abuelos] vivieron para esto”, dice emocionada esta joven de 28 años que inicialmente quería dedicarse a la música y el mercadeo de modas.

“Ahora yo estoy llevando el restaurante a las redes sociales y a Internet y la gente responde mucho. El año entrante quizás me meta en la cocina porque tengo que saberlo todo. Al fin y
al cabo este negocio es mío”. Y esa tradición familiar, como dice Vanessa, no tiene límites. Lo único que deberá conservar son las que su abuelo considera las cuatro razones del éxito: la calidad de la comida, las generosas porciones, la limpieza general y la atención al cliente.

Envíe su opinión a
comentarios@elsentinel.com. Visítenos
también en sunsentinel.com/elsentinel

Rabo Encendido
6 Libras de rabo de res
¼ de cucharadita de comino en polvo
¼ de cucharadita de orégano molido o en polvo
1 Cucharada de páprika
2 Cucharadas de pasta de tomate
1 Cucharada de ajo molido
2 Tazas de vino seco, para cocinar
Sal al gusto

1 – Corte la cola en porciones iguales, retire el exceso de grasa y póngala en una olla destapada con 6 onzas de vino seco y agua hasta que tape la carne. Cocine por 45 minutos o hasta que la carne esté ligeramente tierna.

2 – Eche el resto de los ingredientes y el resto del vino.

3 – Cocine a temperatura media-baja con la olla destapada, por una hora y media, hasta que la carne esté blanda.

Rinde 10 porciones
Cortesía Havana
En Internet
Visite elsentinel.com para ver la receta del lechón
asado, que se ha hecho famoso entre los famoso entre los
comensales de “Havana”

Back to Homepage

Comments

No comments yet.

Be first to leave your comment!

Name:

E-mail:

Homepage:

Comment:

Add your comment

go back to the top